|
En los últimos años es creciente la falta
de empatía entre propietarios de gimnasios e
instructores de fitness grupal. La disconformidad de
unos con otros, en líneas generales, es mutua.
La mayoría de los instructores ni siquiera tiene
en claro que el gimnasio es un negocio y que la problemática
de la deserción de clientes los involucra a ellos
también.
Ocurre que en el mercado actual, a un instructor de
fitness grupal ya no le alcanza con recibir formación
técnica externa para mantenerse competitivo.
La industria ha sufrido una gran metamorfosis y aquellos
instructores de clases colectivas que sepan adaptarse
y transitar esos cambios tendrán mejores oportunidades
laborales en el futuro.
A continuación describiré los 4 cambios
principales a los que hago referencia:
1) De “ilusión de profesor”
a empresa
La mayoría de los gimnasios en Argentina son
manejados por instructores de fitness o por profesores
de educación física. Veinte años
atrás, podíamos soñar con tener
nuestro propio gimnasio, sólo con el título
bajo el brazo, un montón de ilusiones y una cuota
de fanatismo por esta actividad, pero con ningún
conocimiento comercial o administrativo.
Con los años, la falta de gestión profesional
llevó lamentablemente al fracaso a la mayoría
de esos emprendimientos. El “creómetro”,
como patrón de comportamiento, se transformó
en el mayor enemigo de los propietarios de gimnasios
y administradores de clubes deportivos que no supieron
medir resultados ni gerenciar sus empresas.
Esto también es válido para el Instructor
de Fitness Grupal que aún hoy "cree"
que su clase funciona bien o mal, según su propia
percepción de la realidad. Pero no sabe si ésta
es rentable o no, porque nadie le habla de números
ni de promedios de participación de clientes,
para que éste sepa si su rendimiento en la sala
es realmente efectivo.
Es hora que el Instructor de Fitness Grupal comience
a trabajar conociendo, en principio, la visión,
la misión y los valores que tiene su gimnasio
como empresa. Luego, deben fijárseles metas y
objetivos concretos, que le permitan al propietario
o al coordinador del gimnasio evaluar su desempeño
y tomar decisiones acertadas.
2) De “coordinador” a Fitness Manager
Históricamente la principal tarea del coordinador
de un gimnasio ha sido tener su bolso listo en el vestuario,
con una muda extra de ropa, para subirse a la tarima
y cubrir a los instructores de fitness que faltan sin
aviso previo. El coordinador funciona la mayoría
de las veces como un verdadero fusible que resuelve
lo urgente, pero no lo importante.
|